domingo, 15 de marzo de 2009

EL MITO DE LA CEBOLLA


Esta es la vieja historia de las cebollas:

Había una vez un huerto lleno de hortalizas, árboles frutales y toda clase de plantas. Como todos los huertos, tenía mucha frescura y agrado. Por eso daba gusto sentarse a la sombra de cualquier árbol a contemplar todo aquel verdor y a escuchar el canto de los pájaros. Pero de pronto, un buen día empezaron a nacer unas cebollas especiales. Cada una tenía un color diferente: rojo, amarillo, naranja, morado...

Los colores eran hermosos, deslumbrantes, centelleantes, como el color de una sonrisa o el color de un bonito recuerdo. Después de sesudas investigaciones sobre la causa de aquel misterioso resplandor, resultó que cada cebolla tenía dentro, en el mismo corazón (porque también las cebollas tienen su propio corazón), un piedra preciosa. Una tenía un topacio, la otra un aguamarina, aquella un lapizlázuli, de las más allá una esmeralda ... ¡Una verdadera maravilla!.

Pero por una incomprensible razón ,todas las demás hortalizas y verduras empezaron a decir que esas cebollas eran malas para la salud,que estaban echadas a perder, que eran peligrosas, inadecuadas y hasta vergonzosas para el huerto. Todas las demás verduras inventaron una serie de cosas negativas acerca de las cebollas que brillaban con colores maravillosos... Un día las bellísimas cebollas tuvieron que empezar a esconder su piedra preciosa e íntima con capas y más capas, cada vez más oscuras y duras, para disimular cómo eran por dentro y para que en aquél huerto dejaran de atacarlas. Hasta que empezaron a convertirse en unas cebollas de lo más normal, en algo que no llamara la atención…en algo que no destacara.

Pasó entonces por allí un sabio, que gustaba sentarse a la sombra del huerto era tan sabio que entendía el lenguaje de las cebollas, y empezó a preguntarles una por una:

- ¿Por qué no eres como eres por dentro?

Y ellas le iban respondiendo:

-Me obligaron a ser así...

-Me fueron poniendo capas...
incluso yo me puse algunas capas para que no me atacaran...
para que no me hirieran por envidia...
para que no me inventaran tantas calumnias.

Algunas cebollas tenían hasta diez capas, y ya ni se acordaban de por qué se pusieron las primeras capas.

Al final de escucharlas y saber por que las cebollas se habían puesto capas el sabio se echó a llorar.

Y cuando los humanos que estaban cerca lo vieron llorando, pensaron que llorar ante las cebollas era propio de personas muy inteligentes.

Por eso todo el mundo sigue llorando cuando una cebolla nos abre su corazón.

Y así será hasta el fin del mundo.


Anthony Stratton

2 comentarios:

Anónimo dijo...

melo explicas no lo entendi =(

Anónimo dijo...

hermosa historia la de la cebolla, todos los anios planto cebolla de verdeo y al anio siguiente en vez de una tengo 3! y florecen muy bellas! pompones blanecinos al sol!

paloma