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jueves, 10 de marzo de 2011

Las enseñanzas del Arca de Noé


Todo lo que necesito saber acerca de la vida, lo he aprendido de el Arca de Noé:

Uno

No dejes pasar el bote. Abordalo a tiempo.

Dos

Recuerda que todos estamos en el mismo bote.

Tres

Planifica a tiempo. No estaba lloviendo cuando Noé construyó el Arca.

Cuatro

Mantente en forma. Cuando tengas 600 años, alguien te puede pedir que hagas algo realmente grande.

Cinco

No escuches criticas; tan solo concéntrate en el trabajo que tienes que hacer.

Seis

Edifica tu futuro en terreno alto.

Siete

Por razones de seguridad, viajemos en pareja.

Ocho

La velocidad no siempre es ventaja. El caracol llegó al bote al igual que el chita.

Nueve

Cuando estés bajo estrés, flota por un momento.

Diez

Recuerda, el Arca fue construida por novatos, el Titanic por profesionales.

Once

No importa la tormenta, cuando tu estás con Dios, siempre habrá un arco iris esperando por ti.

martes, 16 de marzo de 2010

La culpa es de la vaca


Empuja la vaquita

Un sabio maestro paseaba por el bosque con su fiel discípulo, cuando vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una breve visita. Durante la caminata le comentó al aprendiz sobre la importancia de conocer lugares y personas, y sobre las oportunidades de aprendizaje que nos brindan estas experiencias.

La casa era de madera y sus habitantes, una pareja y sus tres hijos, vestían ropas sucias y rasgadas, y estaban descalzos. El maestro se aproximó al señor, aparentemente el padre de familia, y le dijo:

—En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni puntos de comercio, ¿cómo hacen usted y su familia para sobrevivir?

El hombre respondió calmadamente:

—Amigo mío, nosotros tenemos una vaquita que nos da varios litros de leche todos los días. Parte de la leche la vendemos o la cambiamos por otros alimentos en la ciudad vecina, y con la restante elaboramos queso, cuajada y otros productos para nuestro consumo. Así es como vamos sobreviviendo.

El sabio agradeció la información y contempló el lugar por un momento, antes de despedirse y partir. A mitad de camino le ordenó a su fiel discípulo:

—¡Busca la vaquita, llévala al precipicio y empújala!

El joven lo miró espantado y le replicó que ese animal era el medio de subsistencia de la familia. Como percibió el silencio absoluto del maestro, cumplió la orden: empujó a la vaquita al barranco, y la vio morir. Aquella escena quedó grabada en su memoria.

Un día, el discípulo resolvió abandonar todo lo que había aprendido y regresar a aquel lugar para contarle la verdad a la familia y pedirle perdón. Así lo hizo, y a medida que se aproximaba veía todo muy bonito, diferente de como lo recordaba. Se sintió triste, imaginando que aquella humilde familia había debido vender su terreno para sobrevivir. Aceleró el paso y, al llegar, fue recibido por un señor muy simpático, al cual preguntó por las personas que vivían en ese lugar cuatro años atrás. El hombre le respondió que allí seguían.

Sobrecogido, el joven entró corriendo a la casa y confirmó que era la misma familia que había visitado algunos años antes con el maestro.

Elogió el lugar y le preguntó al señor, el dueño de la vaquita:

— ¿Cómo hizo para mejorar este lugar y cambiar de vida?

Emocionado, el hombre le respondió:

—Nosotros teníamos una vaquita que cayó por el precipicio y murió. De ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos; así alcanzamos el éxito que sus ojos ven ahora.

martes, 5 de enero de 2010

El Secreto de la Riqueza


Una vez, el padre de una familia acaudalada llevó a su hijo de viaje por el campo con el firme propósito de que viera cuán pobres eran las personas que ahí vivían; que comprendiera el valor de las cosas y lo afortunados que eran ellos.

Por espacio de un día y una noche, estuvieron en la granja de una familia campesina muy humilde. Al concluir su estancia, y de regreso a casa, el padre le preguntó a su hijo.

¿Qué te pareció el viaje?

Muy bonito, papá.

¿Viste qué tan pobre y necesitada puede ser la gente?

Sí.

¿Y qué aprendiste?

Que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro; nosotros una alberca de 25 metros, ellos un riachuelo sin fin; nosotros tenemos lámparas importadas en el patio, ellos las estrellas; nuestro patio llega hasta el borde de la casa, el de ellos tiene todo el horizonte. Papá, especialmente me fijé en que ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia. Tú y mamá deben trabajar todo el tiempo y casi no los veo.

Al terminar el relato, el padre se quedó mudo y su hijo agregó:

¡Gracias, papá, por ese modo de enseñarme lo ricos que podríamos ser!.

jueves, 23 de julio de 2009

¿QUÉ ES LA FELICIDAD?


Esa es una pregunta que ya la borré hace mucho de mi cabeza, justamente porque no sé responderla.

No soy el único. En el transcurso de todos estos años, he convivido con todo tipo de personas: ricas, pobres, poderosas y acomodadas. En todos los ojos que se cruzaban con los míos, siempre me pareció que faltaba algo – e incluyo a los guerreros, y a los sabios, gente que no tendría nada de qué quejarse.

Algunas personas parecen felices: simplemente, no se plantean el asunto. Otras hacen planes: tendré un marido, una casa, dos hijos, una casa de campo… Mientras se encuentran ocupadas realizando esa lista, son como toros embistiendo: no piensan, sólo avanzan. Consiguen su coche, a veces consiguen hasta su Ferrari, les parece que en eso consiste el sentido de la vida, y no se hacen nunca la pregunta de arriba. Pero, a pesar de todo, los ojos arrastran una tristeza de la que estas personas ni siquiera son conscientes.

Yo no sé si todo el mundo es infeliz. Lo que sé es que las personas están siempre ocupadas: trabajando más tiempo del que les corresponde, ocupándose de los hijos, del marido, de la carrera, del diploma, de lo que harán al día siguiente, de lo que hay que comprar, de lo que hay que tener para no sentirse inferior, etc.

Pocas personas me dijeron: “Soy infeliz”. La mayoría me dice: “Estoy de maravilla. Conseguí todo lo que quería”.

Entonces, les pregunto: “¿Qué es lo que te hace feliz?”

Me responden: “Tengo todo lo que cualquiera puede desear: familia, casa, trabajo, salud…”

Les pregunto de nuevo: “¿Alguna vez te paraste a pensar si eso era todo en la vida?”

Y responden: “Sí, eso es todo”.

Insisto: “En ese caso, el sentido de la vida es el trabajo, la familia, los hijos que crecerán y acabarán marchándose, la mujer o el marido que con el tiempo se transforman más en amigos que en auténticos enamorados. Y el trabajo terminará un día. ¿Qué harás cuando llegue ese momento?”

Llegados a este punto, no me responden. Se van por las ramas. Pero siempre queda algo escondido: el empresario que aún no hizo el negocio que soñaba, el ama de casa a la que le gustaría disponer de más independencia y más dinero, el que acaba de conseguir su título en la facultad se pregunta si fue él quien escogió sus estudios o si alguien los eligió por él, al dentista le habría gustado ser cantante, el cantante hubiera querido ser político, el deseo del político era ser escritor, y el escritor es un labrador frustrado.

En la calle donde escribo esta columna y observo a las personas que pasan, apuesto a que todo el mundo esta sintiendo lo mismo. Esta mujer tan elegante dedica sus días a intentar parar el tiempo, controlando la báscula, porque piensa que de eso depende el amor. En la acera de enfrente se ve a una pareja con dos niños. El hombre y la mujer viven momentos de intensa felicidad cuando salen a pasear con sus hijos, pero al mismo tiempo el subconsciente se preocupa del empleo que podría faltar un día, de las tragedias que pueden llegar en cualquier momento, y piensa en cómo librarse de ellas, cómo protegerse del mundo.

Hojeo las revistas de famosos: todo el mundo riéndose, todo el mundo contento. Pero como frecuento este medio, sé que la realidad es otra: todos aparecen riendo o divirtiéndose en la foto, en aquel momento, pero por la noche, o por la mañana, la historia es diferente. “¿Qué voy a hacer para seguir apareciendo en las revistas?” “¿Cómo voy a disimular que ya no tengo el dinero suficiente para mantener esta vida de constantes lujos?” O “¿Cómo hago para aumentar mi lujo, para hacerlo más llamativo que el de los demás?” “La actriz con la que aparezco en esta foto, riéndonos las dos, celebrando algo, ¡mañana me puede robar el papel!” “¿Estaré mejor vestida que ella? ¿Por qué sonreímos, si nos detestamos?”

En fin, me quedo con los versos de Jorge Luis Borges: “Ya no seré feliz. Tal vez no importa. Hay tantas otras cosas en el mundo”.

No cuestionar la búsqueda

Cuenta Sri Ramakrisna que un hombre se aprestaba a cruzar un río cuando el maestro Bibhishana se aproximó, escribió un nombre en una hoja, la ató a la espalda del hombre y le dijo:

- No tengas miedo. Tu fe te ayudará a caminar sobre las aguas. Pero en el instante en que pierdas la fe, te ahogarás.

El hombre confió en Bibhishana y comenzó a caminar sobre las aguas, sin ninguna dificultad, A cierta altura, no obstante, sintió un inmenso deseo de saber lo que su maestro había escrito en la hoja atada a sus espaldas.

La cogió y leyó lo que estaba escrito:

“¡Oh, dios Rama, ayuda a este hombre a cruzar el río”

“¿Sólo esto?”, pensó el hombre. “¿Quien es este dios Rama, al fin y al cabo?”

En el momento en que la duda se instaló en su mente él se sumergió y se ahogó en la corriente.


Paulo Coelho

martes, 21 de julio de 2009

TAPANDO EL SOL CON LA MANO


Un discípulo fue en busca del rabino Nahman, de Braslaw:

-No continuaré mis estudios de los textos sagrados - dijo.

-Vivo en una pequeña casa con mis padres y hermanos y nunca encuentro las condiciones ideales para concentrarme en lo que es importante.

Nahman señaló al sol y pidió a su discípulo que pusiera la mano frente a su cara, de manera que quedara oculto. Y así lo hizo éste.

-Tu mano es pequeña y, sin embargo, ha conseguido cubrir totalmente la fuerza, la luz y la majestad del inmenso sol.

De la misma manera, los pequeños problemas consiguen darte la disculpa necesaria para no seguir adelante en tu búsqueda espiritual.

Así como la mano tiene el poder de esconder el sol, la mediocridad tiene el poder de esconder la luz interior. No culpes a los otros por tu propia incompetencia.


Paulo Coelho

lunes, 13 de julio de 2009

13 LÍNEAS PARA VIVIR


1.- Te quiero no por quien eres, sino por quien soy cuando estoy contigo.

2.- Ninguna persona merece tus lágrimas, y quien se las merezca, no te hará llorar.

3.- Sólo porque alguien no te ame como tu quieres, no significa que no te ame con todo su ser.

4.- Un verdadero amigo es quien te toma de la mano y te toca el corazón.

5.- La peor forma de extrañar a alguien, es estar sentado a su lado, y saber que nunca lo podrás tener.

6.- Nunca dejes de sonreir, ni siquiera cuando estes triste porque nunca sabes quien se puede enamorar de tu sonrisa.

7.- Puedes ser solamente una persona para el mundo, pero para alguna persona tu eres el mundo.

8.- No pases el tiempo con alguien que no esté dispuesto a pasarlo contigo.

9.- Quizá Dios quiera que conozcas mucha gente equivocada antes de que conozcas a la persona adecuada, para que cuando al fin la conozcas, sepas estar agradecido.

10.- No llores porque ya se terminó, sonríe porque sucedió.

11.- Siempre habrá gente que te lastime, asi que lo que tienes que hacer es seguir confiando y sólo ser mas cuidadoso en quien confias dos veces.

12.- Conviértete en una mejor persona y asegúrate de saber quien eres, antes de conocer a alguien más y esperar que esa persona sepa quien eres.

13.- No te esfuerces tanto, las mejores cosas suceden cuando menos las esperas.


Gabriel García Marquez


Todo lo que sucede, sucede por una razón.

lunes, 15 de junio de 2009

PIENSA EN GRANDE


Si piensas que estás vencido, lo estás;
si piensas que no te atreverás, no lo harás;
si piensas que te gustaría ganar, pero no puedes,
es casi seguro que no lo lograrás.


Si piensas que vas a perder, ya has perdido;
porque en el mundo encontrarás
que el éxito comienza con la voluntad;
todo está en el estado mental.


Muchas carreras se han perdido
antes de haberse corrido,
y muchos cobardes han fracasado
antes de haber su trabajo empezado.

Piensa en grande y tus hechos crecerán,
piensa en pequeño y quedarás atrás,
piensa que puedes y podrás;
todo está en el estado mental.


Si piensas que estás aventajado, lo estás;
tienes que pensar bien para elevarte,
tienes que estar seguro de ti mismo,
antes de ganar un premio.


La batalla de la vida no siempre la gana
el hombre más fuerte o el más ligero,
porque tarde o temprano, el hombre que gana,
es aquél que cree poder hacerlo.


Napoleón Hill

sábado, 13 de junio de 2009

LOS TRES FILTROS


Un discípulo llegó muy agitado a la casa de Sócrates y empezó a hablar de esta manera:

“¡Maestro, quiero contarte cómo un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia!”.

Sócrates lo interrumpió diciendo: “¡Espera!, ¿Ya hiciste pasar a través de los Tres Filtros lo que me vas a decir?".

“¿Los Tres Filtros?”.

“Sí”, replicó Sócrates.

El primer filtro es la VERDAD.

“¿Ya examinaste cuidadosamente si lo que me quieres decir es verdadero en todos sus puntos?”.

“No, lo oí decir a unos vecinos”.

“Pero al menos lo habrás hecho pasar por el segundo Filtro, que es la BONDAD. ¿Lo que me quieres decir es por lo menos bueno?”.

“No, en realidad no, al contrario”.

“¡Ah!”, interrumpió Sócrates, “Entonces vamos al último Filtro. ¿Es NECESARIO que me cuentes eso?”.

“Para ser sincero, no, necesario no es”.

“Entonces...", sonrió el sabio, "si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido”.

jueves, 11 de junio de 2009

¿A QUIÉN LLEVAS EN TUS HOMBROS?


Dos monjes que regresaban a su templo llegaron a un arroyo donde encontraron a una hermosa mujer que no se atrevía a cruzarlo, temerosa porque el arroyo había crecido y la corriente era fuerte.

Uno de los monjes, el mayor, casi sin detenerse, la alzó en sus brazos y la llevó hasta la otra orilla. La mujer le agradeció, ya que su hijo estaba gravemente enfermo y ella necesitaba cruzar ese arroyo para verlo, y los hombres siguieron su camino.

Después de recorrer tres días el otro monje, el joven, sin poder contenerse más, exclamó: "¿ Cómo pudiste hacer eso, tomar una mujer en tus brazos?... Conoces bien las reglas..." y otras cosas por el estilo.

Respondió el monje cuestionado con una sonrisa: " Es posible que haya cometido alguna falta, pero esa mujer necesitaba cruzar ese arroyo para ver a su hijo. Yo solo crucé a la mujer y la dejé en la otra orilla.

"¿Pero qué te pasa a vos, que ya pasaron tres días del episodio y aún la llevas a cuestas?". Yo la dejé del otro lado del arroyo.

miércoles, 3 de junio de 2009

MÁS ALLÁ DE LA CRISIS


Las crisis son puntos de transición en el crecimiento o proceso evolutivo de toda forma viviente. Son eventos de choque entre el pasado y el futuro, por lo general experimentados en forma dolorosa. Son indicadores de cambio, en el doble sentido de la expresión: porque nos muestran que algo en nosotros y en nuestro entorno está cambiando, y porque nos muestran la necesidad de cambiar y de adaptarnos inteligentemente a las nuevas circunstancias.

Las crisis son dolores de parto. En una verdadera crisis necesariamente algo muere en nosotros, pero es porque algo más vivo y radiante pugna por salir. Alguna vez vi una película en la que mostraban en detalle lo que ocurre en una serpiente cuando muda de piel. El animal se refugia en un lugar especial, dentro de ciertas condiciones ambientales, y en forma casi ritual se desprende de sus antiguas vestiduras, cada vez más endurecidas y resecas. Simultáneamente aflora su nueva piel, seguramente al principio sensible y delicada, pero a la postre más flexible y adecuada para los nuevos desafíos. Cuando algo interno pugna por encontrar expresión en nosotros, estemos seguros de que es porque algo ha muerto ya en nosotros, porque un pasado empieza a quedar atrás. Y cuando aceptamos esa muerte, estamos propiciando el nacimiento de algo nuevo y más vigoroso. Richard Bach afirma bellamente que cuando una puerta se cierra en el universo es porque otra se ha abierto. Más allá de toda crisis, debidamente enfrentada y superada, se encuentran nuevos niveles de conciencia y de realización.

Un ejemplo sobre el que quiero llamar particularmente la atención es el que se presenta en cierta etapa de la dentición de los niños. Más o menos a los siete años de edad pierde los dientes incisivos. Supongamos que su madre no sabe que estos dientes serán reemplazados oportunamente por dientes más fuertes y bonitos, y se alarma porque su hijo o hija quedará mueca de por vida. ¿Cierto que nos parece ridículo? Claro, todos sabemos que lo que ha ocurrido realmente es que los verdaderos dientes ya están saliendo, y a su paso han desplazado a los dientes que habían aparecido desde la tierna infancia. Hago énfasis en este ejemplo, porque, de igual manera, nos alarmamos por el enorme caos actual, por la crisis sin precedentes que vive nuestro país, o nuestro planeta, sin comprender que lo que ocurre en realidad es que nuevos valores y energías palpitan con tal intensidad que desplazan a su paso valores ya caducos y cristalizados.

Nuestra cultura nos ha educado pobremente en cuanto a las crisis, aunque la sicología y la medicina vienen dando grandes pasos al respecto, gracias al sentido de prevención que tan sanamente nos han inculcado. No obstante, en la medicina actual todavía se habla mucho de "combatir la enfermedad" desconociendo muchas veces que la enfermedad es la manifestación externa de una crisis, o que constituye una crisis en sí misma y que, más que combatirla, el gran reto es comprenderla, desentrañar las causas subyacentes e indicarle al paciente los cambios de conducta y de actitud que debe emprender para trascender su enfermedad o limitación.

Esta incultura de las crisis se evidencia en expresiones como "estalló la crisis en la organización X" y a los pocos días aparece publicada una noticia en la que se dice que "la crisis fue confabulada". En primer lugar, si una crisis estalla es porque no se atendieron sus causas en el momento correcto ni en la forma adecuada. La crisis había sido reprimida hasta tal punto que sólo quedó la violenta salida del estallido, lo cual de alguna manera es un atentado contra cualquier proceso de crecimiento. Y la palabra confabulación resulta también muy elocuente. Según el diccionario Larousse, confabular significa "ponerse de acuerdo varias personas en un negocio ilícito: confabularse contra el enemigo". Las enfermedades y las crisis son consideradas como enemigos, cuando en realidad las crisis y el dolor son mensajeros del cambio, son emisarios de los reinos de la Luz.

El hecho de que comprender que la crisis es síntoma de crecimiento no nos exonera de darle la prioridad que merece. Al contrario. Si miramos con verdadera sensibilidad interna lo que ocurre a nuestro alrededor, vemos que es evidente que la crisis actual es grande. El dolor sigue visitando a muchos hogares y personas, bien sea en forma de penurias económicas, de agudas dificultades emocionales y afectivas, o de terror e incertidumbre ante flagelos como el secuestro, la guerrilla o la corrupción. Es palpable igualmente el "hambre espiritual" debido muchas veces a un marcado materialismo o a la falta de contacto con personas o autores que ejemplifiquen los valores superiores. Ante tal hecho, ante todo debemos hacer nuestra la plegaria de los Grandes Seres: "Conozco Oh Señor, la necesidad. Conmueve nuevamente con amor mi corazón, para que también yo pueda amar y dar".

En una sincera búsqueda de soluciones y aportes tangibles, debemos aprender a mantener la mirada en aquello que está más allá de las crisis. Hay que tratar de escuchar el mensaje que el universo nos envía a través del dolor. Mi percepción es que tras el "aparente caos" se evidencian vigorosos procesos de renovación vital, a niveles realmente profundos y elevados. Un claro testimonio de este nacimiento a una conciencia nueva lo tenemos, por ejemplo, en la acogida colectiva que vienen recibiendo libros como El caballero de la armadura oxidada y El Alquimista. De hecho el protagonista de este último libro es un joven que se lanza a la ambiciosa búsqueda de un tesoro, pero apenas inicia su viaje se ve despojado de todas sus pertenencias. Pero aprende a superar esta crisis, gracias a su determinación por seguir adelante. Y casi al final, cuando estaba a punto de alcanzar su meta, la crisis resultó aún mayor: unos bandidos lo golpean y casi lo sepultan en el hueco en el que excavaba su amado tesoro. Pero a la postre uno de esos bandidos le da la clave para hallar el tesoro. Cuando más densa es la oscuridad es cuando más cercana está la luz. La hora más oscura es el preámbulo al milagro de la luz.

Creo que lo mejor que podemos hacer, tanto en lo personal como en lo colectivo, es tratar de comprender las causas de la crisis actual, y tratar de sintonizarnos con los nuevos valores que muestran los signos de la época. Hay mucha sabiduría actualmente manifestándose, pero hay que saber leer en el gran libro de la vida. Allí se nos dice que en nuestra época estamos dando un gran salto, desde la reacción emocional hasta la respuesta amorosa, desde el pensamiento hasta a la inspiración superior, desde el materialismo hasta una espiritualidad nueva.

Quienes se mueven con visión de futuro, quienes encarnan los valores del hombre del nuevo milenio, saben que debemos elevarnos hacia esa nueva dimensión espiritual para poder gestar las transformaciones que reclama la época. Es un hecho que estamos en los albores de tiempos nuevos: "Una nueva tónica penetra en la vida humana, trayendo esperanza, alegría, poder y libertad", nos dice Alice Bailey en la maravillosa obra Del intelecto a la Intuición.

Contrario, pues, a lo que nos ha hecho creer la cultura convencional, no tratemos de evadir las crisis que sean manifestación de crecimiento vital, ni busquemos soluciones temporales ni superficiales. Cerrarle la puerta a una crisis es cerrarle la puerta a una estupenda oportunidad que el universo nos está ofreciendo. ¿Qué actitud práctica debemos asumir ante las crisis? Para ir más allá de ellas, para yo recomendaría lo siguiente:


1. Comprensión: Entender que en todo proceso que implique vida y crecimiento, necesariamente existirán momentos de crisis. Donde no hay crisis no hay lucha y tampoco puede florecer la vida. El siguiente relato es bien elocuente:

Dijo una ostra a otra: "Siento un gran dolor dentro de mí. Es pesado y redondo y me lastima". Y la otra ostra replicó con arrogante complacencia: "Alabados sean los cielos y el mar. Yo no siento dolor alguno. Me siento bien e intacta por dentro y por fuera". En ese momento, un cangrejo que pasaba por allí escuchó a las dos ostras y le dijo a la otra que acababa de hablar: "Quizá si te sientes bien. Pero has de saber que el dolor que soporta tu vecina es una perla de inigualable belleza".

Jalil Gibrán


2. Realismo: Hay quienes quieren negar la existencia de una crisis. El que la niega, cuando ésta es evidente, se engaña a sí mismo. Y una crisis no aceptada se convierte en un problema crónico. Realismo implica también capacidad de Aguante. "Aguante" es un término muy propio de nuestro pueblo paisa. Si lo que nos corresponde vivir ha de doler, hagamos acopio de valentía y pidámosle a Dios capacidad de aguante. Reflexionemos sobre las causas de la crisis y preguntémonos qué nos está tratando de decir el universo. Hagamos nuestro el pensamiento de Fernando González:

"Padezco, pero medito"


3. Autoolvido: A veces sobredimensionamos las dificultades y le prestamos indebida importancia a nuestra situación personal, o a nuestro entorno social inmediato, olvidando que somos parte de un contexto mucho mayor. Ese sano olvido de nosotros mismos implica concentrarnos en las grandes necesidades de los demás. Y el autoolvido también puede y debe involucrar buenas dosis de humor. En ese sentido, bien podemos decir que, más allá de las crisis... hay otras crisis...


4. Desapego: Parte de la aceptación de una crisis es aceptar que el pasado ya pasó. Como dijimos antes, cuando aceptamos que algo está muriendo nos abrimos a la magia de lo que está naciendo:

Así como toda flor se marchita y toda juventud cede a la edad, así también florecen sucesivas etapas de la vida. A su tiempo crece toda sabiduría, toda virtud, pero no les es permitido durar eternamente. Es necesario que el corazón, a cada llamamiento, esté pronto al adiós y a comenzar de nuevo; esté dispuesto a darse, animoso y sin duelos, a nuevas y distintas ataduras. En el fondo de cada comienzo hay un hechizo que nos protege y nos ayuda a vivir.

Debemos ir serenos y alegres por la tierra, atravesar espacio tras espacio sin aferrarnos a ninguno como si fuera una patria; el espíritu universal no quiere encadenarnos: quiere que nos elevemos, que nos ensanchemos, escalón tras escalón. Apenas hemos ganado intimidad con una morada y en un ambiente, y ya todo empieza a languidecer. Sólo quien está pronto a partir y peregrinar podrá eludir la parálisis que causa la costumbre. Aún la hora de la muerte nos coloca frente a nuevos espacios que debemos andar, porque el llamado de la vida no cesará jamás para nosotros.

Hermann Hesse


5. Transmutación: Nada es casual en el universo, y si algo nos llega tengamos la certeza de que es lo que nos corresponde vivir. Lo importante no es lo que nos sucede sino lo que hacemos con lo que nos sucede. Una bella fórmula para "capitalizar" una crisis, elevándonos y dejándola atrás, es la siguiente:

Toda persona debe pensar que cuanto le ocurre es un instrumento; todas las cosas le han sido dadas para un fin y reto consiste en descubrirlo. Todo lo que nos pasa, incluso las humillaciones, los bochornos, las desventuras, todo eso nos ha sido dado como arcilla, como material para la obra de arte de nuestra existencia. Esas cosas nos fueron dadas para que las transmutemos, para que hagamos de las circunstancias de nuestra vida, cosas eternas o que aspiren a serlo.

Jorge Luis Borges


6. Confianza: Uno de mis hijos, que disfruta mucho con el agua y las piscinas, conoció recientemente el mar. Era evidente su fascinación. Pero, curiosamente, al día siguiente rehusó entrar al agua, lo mismo que al tercer día. Yo sabía que una ola lo había revolcado, haciendo que le entrara agua por boca y nariz. De hecho los ojos le ardieron bastante por el efecto de la sal, pero nunca imaginé que por esos percances le cogería aversión al mar. Dejando que asimilara su derrota, sin presionarlo, en el momento que consideré oportuno le enseñé cómo hacer que el mar fuera su amigo, no su enemigo. De mi mano (¡y con un flotador puesto!) en lentas y pacientes inmersiones aprendió a ir más allá del lugar donde rompen las olas, y descubrió esa zona en la cual las olas lo subían y lo bajaban pero no golpeaban directamente contra su cuerpo. Poco a poco restableció la amistad con el mar, y pronto estaba jugando nuevamente por todos lados, ya sin temor al revolcón de las olas. Aprendió que era posible no sólo evitar el impacto las olas sino que podía incluso jugar con ellas.

Cuando evoco esta imagen, pienso que eso mismo es lo que Dios hace con todos nosotros. Una y otra vez nos muestra cómo ir, de Su mano, a ese lugar que está más allá de nuestras crisis, a esas aguas mansas y acariciadoras que son testimonio de Su presencia. Si nos quedamos en las contingencias de la vida, en las cosas externas únicamente, esas olas de las circunstancias inmediatas nos golpearán, tarde o temprano, una y otra vez. Esas olas nos revuelcan y nos "dan tres vueltas", pero en cambio su impacto es menos intenso cuando aprendemos a conocernos a nosotros mismos mediante la interiorización y cuando comprendemos que hay un lugar dentro nuestro desde el cual vivirlas y crecer con ellas. Entonces el dolor empieza a tener significado, pues se convierte en maestro que nos muestra en qué partes de nuestro desarrollo tenemos que trabajar más. No olvidemos que la actitud de una persona frente a las crisis denota su actitud frente a la vida, frente al cambio y frente al crecimiento.

Que la confianza en el universo y en sus fuerzas restauradores nos permita hacer nuestro otro pensamiento-plegaria de la sabiduría eterna: "Que el dolor traiga la debida recompensa de luz y de amor. Que el alma controle la forma externa, la vida y todos los acontecimientos, y traigan a la luz el amor que subyace en todo cuanto ocurre en esta época".


Luis Eduardo Yepes

domingo, 31 de mayo de 2009

EL SECRETO PARA SER FELIZ


Hace muchísimos años, vivía en la India un sabio, de quien se decía que guardaba en un cofre encantado un gran secreto que lo hacia ser un triunfador en todos los aspectos de su vida y que, por eso, se consideraba el hombre mas feliz del mundo. Muchos reyes, envidiosos, le ofrecían poder y dinero, y hasta intentaron robarlo para obtener el cofre, pero todo era en vano. Mientras mas lo intentaban, mas infelices eran, pues la envidia no los dejaba vivir. Así pasaban los años y el sabio era cada día mas feliz. Un día llego ante él un niño y le dijo: "Señor, al igual que tu, también quiero ser inmensamente feliz. "Por qué no me enseñas que debo hacer para conseguirlo"? El sabio, al ver la sencillez y la pureza del niño, le dijo: "A ti te enseñaré el secreto para ser feliz.

Ven conmigo y presta mucha atención. En realidad son dos cofres en donde guardo el secreto para ser feliz y estos son mi mente y mi corazón, y el gran secreto no es otro que una serie de pasos que debes seguir a lo largo de la vida".

El primer paso, es que debes quererte a ti mismo, y todos los días al levantarte y al acostarte, debes afirmar: yo soy importante, yo valgo, soy capaz, soy inteligente, soy cariñoso, espero mucho de mí, no hay obstáculo que no pueda vencer: Este paso se llama autoestima alta.

El segundo paso, es que debes poner en práctica todo lo que dices que eres, es decir, si piensas que eres inteligente, actúa inteligentemente; si piensas que eres capaz, haz lo que te propones; si piensas que eres cariñoso, expresa tu cariño; si piensas que no hay obstáculos que no puedas vencer, entonces proponte metas en tu vida y lucha por ellas hasta lograrlas. Este paso se llama motivación.

El tercero paso, es que no debes envidiar a nadie por lo que tiene o por lo que es, ellos alcanzaron su meta, logra tu las tuyas.

El cuarto paso, es que no debes albergar en tu corazón rencor hacia nadie; ese sentimiento no te dejará ser feliz, tú perdona y olvida.

El quinto paso, es que no debes tomar las cosas que no te pertenecen, recuerda que de acuerdo a las leyes de la naturaleza, mañana te quitaran algo de más valor.

El sexto paso, es que no debes maltratar a nadie; todos los seres del mundo tenemos derecho a que se nos respete y se nos quiera.

Y por último, levántate siempre con una sonrisa en los labios, observa a tu alrededor y descubre en todas las cosas el lado bueno y bonito; piensa en lo afortunado que eres al tener todo lo que tienes; ayuda a los demás, sin pensar que vas a recibir nada a cambio; mira a las personas y descubre en ellas sus cualidades y dales también a ellos el secreto para ser triunfador y que de esta manera, puedan ser felices".

miércoles, 27 de mayo de 2009

LA FLOR DE LA HONESTIDAD


Se cuenta que allá para el año 250 A.C., en la China antigua, un príncipe de la región norte del país estaba por ser coronado emperador, pero de acuerdo con la ley, él debía casarse. Sabiendo esto, él decidió hacer una competencia entre las muchachas de la corte para ver quién sería digna de su propuesta. Al día siguiente, el príncipe anunció que recibiría en una celebración especial a todas las pretendientes y lanzaría un desafío.

Una anciana que servía en el palacio hacía muchos años, escuchó los comentarios sobre los preparativos. Sintió una leve tristeza porque sabía que su joven hija tenía un sentimiento profundo de amor por el príncipe. Al llegar a la casa y contar los hechos a la joven, se asombró al saber que ella quería ir a la celebración.


Sin poder creerlo le preguntó: "¿Hija mía, que vas a hacer allá? Todas las muchachas más bellas y ricas de la corte estarán allí. Sácate esa idea ins ensata de la cabeza. Sé que debes estar sufriendo, pero no hagas que el sufrimiento se vuelva locura" Y la hija respondió: "No, querida madre, no estoy sufriendo y tampoco estoy loca. Yo sé que jamás seré escogida, pero es mi oportunidad de estar por lo menos por algunos momentos cerca del príncipe. Esto me hará feliz".

Por la noche la joven llegó al palacio. Allí estaban todas las muchachas más bellas, con las más bellas ropas, con las más bellas joyas y con las más determinadas intenciones. Entonces, finalmente, el príncipe anunció el desafío: "Daré a cada una de ustedes una semilla. Aquella que me traiga la flor más bella dentro de seis meses será escogida por mí, esposa y futura emperatriz de China".

La propuesta del príncipe seguía las tradiciones de aquel pueblo, que valoraba mucho la especialidad de cultivar algo, sean: costumbres, amistades, relaciones, etc. El tiempo pasó y la dulce joven, como no tenía mucha habilidad en las artes de la jardine ría, cuidaba con mucha paciencia y ternura de su semilla, pues sabía que si la belleza de la flor surgía como su amor, no tendría que preocuparse con el resultado. Pasaron tres meses y nada brotó. La joven intentó todos los métodos que conocía pero nada había nacido. Día tras día veía más lejos su sueño, pero su amor era más profundo. Por fin, pasaron los seis meses y nada había brotado. Consciente de su esfuerzo y dedicación la muchacha le comunicó a su madre que sin importar las circunstancias ella regresaría al palacio en la fecha y hora acordadas sólo para estar cerca del príncipe por unos momentos.

En la hora señalada estaba allí, con su vaso vacío. Todas las otras pretendientes tenían una flor, cada una más bella que la otra, de las más variadas formas y colores. Ella estaba admirada. Nunca había visto una escena tan bella. Finalmente, llegó el momento esperado y el príncipe observó a cada una de las pretendientes con mucho cuidado y atención. Después de pasar por todas, una a una, anunció su resultado. Aquélla bella joven con su vaso vacío sería su futura esposa. Todos los presentes tuvieron las más inesperadas reacciones. Nadie entendía por qué él había escogido justamente a aquella que no había cultivado nada. Entonces, con calma el príncipe explicó: "Esta fue la única que cultivó la flor que la hizo digna de convertirse en emperatriz: la flor de la honestidad. Todas las semillas que entregué eran estériles".


Fábula China


En tiempos donde lo importante parecen ser los resultados, los logros, lo visible, cultivar el valor de la honestidad parece un valor perdido... Somos capaces de inventar los más variados argumentos para excusarnos, por no decir "me equivoqué, tienes razón, no sé acerca de esto". Opinamos sobre todo, juzgamos a todos... la "viveza" se ha convertido en un valor, encubriendo la mentira, el engaño, la falta de honestidad para con nosotros mismos.

Si he terminado mi día siendo leal a mí mismo, sin traicionar mis creencias y mis sentimientos, sin dejar de ser quien soy para quedar bien u obtener resultados... ese ha sido un día de éxito. Puedes hacer de este, un día exitoso... de ti depende.


"Si para vencer, estuviera en juego tu honestidad, pierde y serás siempre un vencedor".

martes, 5 de mayo de 2009

S.A.R.D. ALFABETO EMOCIONAL


El doctor Juan Hitzig estudió durante años las características de 50 longevos saludables y concluyó que más allá de las características biológicas, el denominador común de todos ellos radicaba en sus conductas y actitudes.

“Cada pensamiento genera una emoción y cada emoción moviliza un circuito hormonal que tendrá impacto en las 5 trillones de células que forman un organismo –explica–.

Las conductas “S”: serenidad, silencio, sabiduría, sabor, sexo, sueño, sonrisa, promueven secreción de Serotonina,

mientras que las conductas “R”: resentimiento, rabia, rencor, reproche, resistencias, represión, facilitan la secreción de coRtisol, una hormona coRRosiva para las células, que acelera el envejecimiento.
Las conductas “S” generan actitudes “A”: ánimo, amor, aprecio, amistad, acercamiento.

Las conductas “R” por el contrario generan actitudes “D”: depresión, desánimo, desesperación, desolación.

Con solo aprender este simple alfabeto emocional de 4 letras: S.A.R.D. desde edades tempranas lograremos que más gente viva más tiempo y mejor, porque la “mala sangre” (mucho cortisol y poca serotonina) deterioran la salud, posibilitan la enfermedad y aceleran el envejecimiento. El buen humor, en cambio, es clave para la longevidad saludable.”

El Dr. Juan Hitzig es médico. Coordina seminarios y cursos de su especialidad. Actualmente se desempeña como profesor de Biogerontologia en la Universidad Maimonides, es miembro de la Academy of Antiaging Medicine y asesor gerontológico de la Fundación Convivir.

viernes, 1 de mayo de 2009

10 REGLAS DE ORO PARA CULTIVAR UNA ACTITUD POSITIVA


La actitud que tomas frente a los problemas o sucesos que se te presentan cotidianamente es finalmente la que determina la dimensión e importancia de los mismos. Recuerda que hay dos formas de ver el vaso: medio lleno y puedes alegrarte al observar la mitad llena o puedes preocuparte por la mitad vacía. Esto no es ni más ni menos que una cuestión de dos actitudes antagónicas: la positiva y la negativa. Sin dejar de ser realista o soñador, puedes transformarte en una persona más positiva y creativa para vivir las circunstancias de una manera menos traumática y más relajada.
Por eso, para dejar de ver todo negro y cultivar una verdadera “actitud positiva”, se han propuesto 10 reglas de oro que, si se siguen al pie de la letra, harán de ti una nueva persona:


Relájate y respira profundo

Si algo te salió mal o te sientes un poco depresivo, lo mejor que puedes hacer es distenderte y concentrarte en la respiración. Se ha comprobado que los métodos de relajación ayudan a deshacerse de los pensamientos negativos, favorecen el control de las emociones y purifican el cuerpo.


Haz lo que piensas

Si piensas una cosa y terminas haciendo otra totalmente diferente, te sentirás inconforme contigo mismo. Trata de evitar las conductas contradictorias, sobre todo si no quieres que te invada un profundo sentimiento de fracaso existencial.


Aprende a ver el lado positivo de las cosas

Debes aprender que en la vida no todos los momentos son buenos, hay algunos peores que otros e incluso algunos son indeseables. La clave esta en aceptar los hechos que son irremediables sin ningún tipo de frustración o enojo desmedido. Una reacción emotiva descontrolada o negativa para afrontar un momento duro en la vida es una clara muestra de debilidad y fracaso. Al contrario, la serenidad, el autocontrol y la visión positiva de las cosas son las mejores armas para enfrentar con éxito lo que te toca vivir.


Evita las comparaciones

Para cultivar una actitud positiva nada mejor que ser uno mismo. Tanto las comparaciones como las idealizaciones de cómo deberías ser tú y de cómo deberían ser las cosas, son muy perjudiciales para tu salud mental y tu autoestima. La frustración y la envidia que se genera al ver en otros lo que uno quiere ser son pensamientos altamente negativos que debes aprender a controlar para evitar sentirte deprimido. Lo mejor es aceptarte tal cual eres y tratar de cambiar aquellas cosas que te molestan de ti mismo, pero dejando de lado las comparaciones, pues cada persona es única.


Vive el presente

Si piensas continuamente en lo que debes o puedes hacer en el futuro te pierdes de vivir el presente. Además este tipo de pensamientos alimentan la ansiedad y las preocupaciones y no te permiten disfrutar de los pequeños momentos que te da la vida. Para dejar de divagar y angustiarte por lo que todavía no sucedió, nada mejor que centrar todos tus sentidos en el aquí y ahora, sin dejar de lado los sueños y los proyectos.


Olvídate de los detalles

La obsesión por la perfección sólo puede conducirte a la desilusión. Pues no todo es tan perfecto como siempre pretendes que sea, la vida está llena de pequeños detalles que la hacen encantadora y única. Si deseas que todo esté de acuerdo a tu esquema de valores te pasarás todo el tiempo tratando de acomodar esos detalles para que se vean perfectos, pero le quitará el sabor de disfrutar las cosas tal cual se presentan. Busca un equilibrio y deja de lado el exceso de perfeccionismo, te sentirás mejor.


Mueve el cuerpo

Pasa cuanto antes a la acción y permítele al cuerpo moverse con total libertad. Practica un deporte, haz alguna actividad física, recrea tu mente a través del baile o de un paseo por el parque. De esta forma elevas tus niveles de adrenalina y serotonina aumentando el optimismo y desechando los pensamientos negativos.


Cuida tu imagen

Verse bien es una manera de sentirse bien. El cuidado personal te hará sentir más renovado y te ayudará a romper el círculo cerrado del pesimismo. Intenta cambiar de imagen regularmente y no dudes en arreglarte cada vez que sales de tu casa. Asimismo evita el encierro, esto te obligará a modificar tu aspecto.


Presta atención a los demás

Creerte el centro del universo sólo alimentará las obsesiones que tienen por ti mismo. Poco a poco, comienza a centrarte en los demás y recuerda que ayudar al prójimo puede ayudarte a sentirte mejor y más positivo. Los problemas de los otros pueden hacerte tomar conciencia de que no todo lo que te pasa es tan grave.


Duerme plácidamente

Acostúmbrate a mejorar tu calidad de sueño. Dormir bien es una excelente manera de mejorar tu estado de ánimo durante el día. Recuerda que un mal descanso incide directamente en tu humor, te hace sentir cansado e irritable, y sobre todo no te ayuda a cambiar la actitud.

lunes, 27 de abril de 2009

LEYES Y PRINCIPIOS UNIVERSALES


Existen leyes y principios universales que afectan nuestras vidas a cada momento. De igual manera admitimos que hay leyes que gobiernan la órbita de los planetas, el ciclo de las mareas y el cambio de las estaciones. Hay principios invisibles que contribuyen a modelar nuestras vidas.

Es sorprendente que muchas personas crean que todo en el universo es gobernado por leyes, salvo sus propias vidas y su propio éxito o fracaso. Eres parte del universo y existen leyes que gobiernan tu vida. Tú eres una de las causas de lo que ocurre en tu vida. Tus propios pensamientos te hacen ser causa.

Existe un orden en este complejo planeta, y el hecho de tener algún conocimiento de las leyes que en él operan hará que nuestra estancia sea menos complicada y más feliz.

El mundo material está hecho de energía, nada es sólido. El mundo material sólido que crees conocer es sólo una masa de energía vibrando a diversas velocidades. Cuando tu cerebro piensa, produce energía, vibraciones.

A cada acción corresponde una reacción opuesta de igual magnitud; cada vez que generas un pensamiento, con su muy particular vibración, produces una reacción o consecuencia. Los pensamientos son fuerzas, estamos manejando energía.

En la vida tenemos la opción de oír el consejo de los ganadores o prestar oídos a los perdedores; la filosofía y modo de pensar de los ganadores es elemento esencial de su éxito.

Somos parte del Universo y nos gobiernan leyes, como a todo el Cosmos. Necesitamos mantener un equilibrio, como lo mantiene el resto de la Naturaleza. Toma tiempo crecer y toma tiempo sanar. La vida siempre se mueve en ciclos, pues tal es la ley universal. Necesitamos tiempo para descansar y recuperarnos, al igual que el resto de los seres vivientes.

Toma tiempo nuestro propio crecimiento y desarrollo así como obtener seguridad en uno mismo, desarrollar un cuerpo saludable o adquirir un buen aspecto. En el mundo real, ocurren muy pocos éxitos de la noche a la mañana.

Nuestra vida se desarrolla en ciclos. Siempre habrá tiempos fáciles y tiempos difíciles, con la misma inexorabilidad con que una estación sigue a la otra. Uno de los grandes retos de la vida es enfrentar el invierno, mientras esperas que mejoren las cosas. Las cosas habrán de mejorar. Siempre es así. El problema es que mucha gente se rinde y regresa a casa demasiado pronto. La marea siempre baja.

La Naturaleza descansa de vez en cuando. Aprendamos de estas cosas. Necesitamos descansar, repasar, ponderar, ser. La creencia de que no puedes jamás descansar será tu realidad hasta el momento en que decidas otra cosa. Cuando hacemos del descanso parte de nuestro estilo de vida, nos sucede como a la tierra, que cuando se trabaja de nuevo produce mucho más.

Queremos tanto a los bebés porque son libres y vulnerables a la vez. Al extender los brazos y mirarnos a los ojos, nos dicen que los queramos, que no pueden sobrevivir solos. A medida que crecemos, muchos llegamos a pensar que debemos fingir autosuficiencia. Aparentamos.

Tal vez pensamos que estamos bien, que no tenemos problemas, que somos duros como la roca, que podemos manejar las cosas, aunque por dentro sintamos temor, soledad y el anhelo de que alguien nos escuche.

Existe una consigna por ahí que señala que niegues que eres vulnerable o que te sientes solo ya que lucirás débil. Y agrega que niegues cómo te sientes en realidad ya que abusarán de ti. Muchas veces esa consigna opera al revés. Si somos abiertos y sinceros, la gente lo nota y nos aprecia por ello. Los problemas surgen al fingir que estamos bien.

Irónicamente quienes ansiamos con mayor desesperación el amor, somos quienes más aparentamos no necesitarlo. Cuando en el interior de nosotros mismos nos sentimos débiles y solitarios, nos esmeramos por demostrarle al mundo que todo marcha bien.

El amor no es una euforia interminable. El amor es fuerza y compromiso. Amar a alguien puede significar decirle lo que no quisiera escuchar. El amor es valor, y se necesita más valor para decir «Tengo miedo» o «Te quiero», que para cubrir con una manta a alguien que duerme.

El amor es respeto a nosotros mismos y a los demás. Es querer a las personas a pesar de su carácter. Si le dices a alguien que la vas a querer cuando haya hecho tal cosa, eso no es amor; es manipulación.
Amor es buscar al lado positivo de la gente; si logramos hacerlo todo el tiempo, nuestra dicha está asegurada. Debido a que nuestra vida es un reflejo de nosotros mismos, mientras más amor y belleza captamos, más nos desarrollamos y logramos cosas. Por eso, para los seres humanos, el amor lo es todo.

Podemos aprender bastante de los niños. Parecería que muchos padres conciben el proceso de aprendizaje como una calle de un solo sentido. Pienso que les convendría dedicar más tiempo a aprender de sus niños, y menos a enseñarles. Los niños saben pasarla bien, mucho más que la mayoría de los adultos.

Los niños saben reír. No necesitan gran cosa para reírse. A veces no necesitan nada. Ellos ríen porque les agrada la sensación. Los niños son deliciosamente espontáneos. No analizan ni elucubran cosas. Simplemente se mantienen ocupados siendo ellos.

Loa niños siempre viven fascinados. Son curiosos. Todo es una experiencia nueva emocionante. Los adultos nos desconectamos y ya no entendemos de rocas, insectos o charcos. Aún podríamos aprender mucho de estas cosas, pero el problema es que, al llegar a la edad adulta, olvidamos cuán mágico es este planeta.

Los niños aceptan abiertamente. No tienen prejuicios. Les gustas rico o pobre, blanco o negro. Los niños no se escandalizan por ideas políticas o religiosas. A los niños no les preocupa demasiado bañarse o no bañarse.

Te aceptan a ti. Aceptan las circunstancias hasta el día en que aprenden a no hacerlo. Los niños no se quejan del clima; saben por intuición que tienen que adaptarse al curso de las cosas.

Los niños tienen una gran capacidad de recuperación psicológica y una enorme determinación. Si quieren algo, no se dan por vencidos. Los niños perseveran. La imaginación de los niños es enorme.

Les permite aprender, retener y desarrollarse a toda prisa. Dedica buena parte del tiempo a convivir con los niños. Aprende más sobre tu propia espontaneidad, curiosidad, aceptación, capacidad de recuperación psicológica, fe, determinación e imaginación. ¡Ellos están para enseñarnos!

Mantenerse activo se relaciona con la ley de «usarlo o perderlo». La naturaleza nos ilustra claramente sobre lo que sucede cuando alguien se estanca. Si alguien te dice que tiene noventa y cuatro años y ha trabajado toda su vida, debes saber que por eso llegó a esa edad, porque se mantuvo en actividad.

Una ganancia adicional que nos brinda el hecho de mantenernos activos es que nos permite alejarnos de las preocupaciones. En la actividad hay alegría y plenitud. Mantenernos activos constantemente nos mueve a tomar la iniciativa y participar.

Lo que no usamos, se deteriora, se pierde. Lo mismo ocurre con las destrezas que hayas adquirido. Si dejas de usar tu imaginación creativa, se evapora. Hemos sido creados para mantenernos involucrados en todas las nuestras actividades.

No dejes de practicar el arte de vivir. Cuando luchas por ser mejor, te conviertes en una persona más valerosa. Desarrollamos fuerza poniéndonos a prueba constantemente. Las cosas no deben dejar de importarnos; existe el peligro de que nuestra conciencia se desconecte.

Las prisiones y los manicomios están llenos de individuos a quienes todo dejó de importarles; personas que se las han arreglado para desconectar sus sentimientos hasta que no les queda nada. Las cosas sí tienen importancia.

Necesitamos utilizar nuestra mente para mantenernos en forma. No hay razón por la que debiéramos ser cada vez menos capaces al paso de los años. Si seguimos usando nuestra capacidad mental al máximo, nuestra mente seguirá funcionando. El mismo principio se aplica al dinero; el dinero es para gastarse. Necesita circular.

En todo momento la Creación nos exige que nos involucremos en todas la esferas de nuestra vida. ¡La ley de usar o perder es maravillosa! Nos brinda el incentivo de la práctica, y al practicar nos superamos. Se usa o se pierde. Si no le sacamos partido a lo que tenemos, lo perderemos.

En la búsqueda y solución de problemas, la mayor parte de las personas advierten que sus mayores éxitos ocurren cuando se hayan ocupadas en actividades que les hacen relajarse naturalmente.

Por ellos las grandes ideas brotan en sitios donde estamos relajados. Logramos los mejores resultados en la vida cuando aprendemos a integrarnos al ritmo natural de las cosas. Esto significa encontrar ese equilibrio frágil y elusivo entre esfuerzo y relajamiento, entre apego y desapego. ¡No es fácil lograrlo!

Dejemos que la Naturaleza nos oriente. Los animales saben muchas cosas que nosotros sólo entendemos a medias. Incluso la tierra tiene que descansar de cuando en cuando. Todo necesita descanso. Todas las cosas requieren de tiempo a fin de regenerarse, como la ola y la resaca.

La felicidad y la libre manifestación se afirman si nos desprendemos de los resultados finales; si nos esforzamos por llegar a la meta sin dejarnos aprisionar por ella. Nos encanta la gente que no se preocupa por impresionar a los demás. Se desprenden de todo afán de ser amados, y por eso mismo automáticamente reciben afecto.

La gente de dinero empieza a ganarlo cuando dejan de esforzarse por ello; descubren algo que les encanta hacer y la riqueza fluye automáticamente. Tienen dinero porque no se apegan a él. El hombre sigue trabajando porque disfruta al enfrentar el reto que ello implica más que el dinero mismo. Por eso es rico.

Tenemos que privarnos de algo a fin de poder obtenerlo. Una vez que podemos desapegarnos, nos encontramos en una posición que nos permite tener mayores posibilidades de éxito. La única manera de lograr un trato exitoso es «dejarlo ir», es decir, desapegarse emocionalmente.

Una vez que el trabajo ha sido realizado, los resultados llegan a su momento. Necesitas relajarte. Adaptarte al curso de las cosas. Tomar las cosas con calma y sabiduría es tan importante como la actividad misma.

La Creación es cambio. Nada permanece igual. Aunque esto es obvio, en ocasiones parece olvidársenos, y por ello padecemos muchos sufrimientos y desilusiones innecesarias. Las cosas cambian. La vida es dinámica. Eso es lo que la hace tan bella e impredecible. Los cambios nos mueven a la acción.

Debido a que las cosas cambian constantemente, necesitamos una saludable actitud que nos permita desprendernos de lo viejo y acoger lo nuevo. Siempre una cosa sustituye a otra. Al deshacernos de lo viejo e inútil, creamos un vacío y atraemos hacia nosotros cosas nuevas y emocionantes. Cuando nos aferramos a lo viejo y anticuado, nos bloqueamos, nos estancamos.

Debemos estar preparados para permitir que las cosas nos abandonen. Si has amado a otros y nunca dejas que se vayan de tu mente, nadie vendrá a sustituirlos. Al momento en que verdaderamente renuncias a estas personas, dejas que desaparezcan y consideras nuevas posibilidades.

Para crear un curso de vida saludable, despréndete de todo lo que no quieres, no usas y no necesitas. Además de sentirte liberado, advertirás que, como un imán, atraes nuevas cosas hacia ti.

A ciertas personas les resulta difícil creer que el hecho de formar en la mente imágenes de buena salud, pueda influir directamente en el proceso curativo del cuerpo. También existen personas a quienes les resulta difícil creer que los ensayos mentales mejoran dramáticamente el desempeño. Mientras tratan de entenderlo, otros lo aprovechan y obtienen resultados positivos.

Si llegas a la conclusión de que tendrás que entenderlo todo antes de servirte de algo, vas a esperar un buen rato. Nuestra mente es un milagro. Su capacidad de penetrar en todo lo que nos rodea y producir resultados rebasa por completo nuestro entendimiento.

He aprendido que si aceptamos y usamos lo que tenemos, podemos beneficiarnos enormemente. Que otros traten de entenderlo. Nuestra meta es ir en pos de resultados.

La vida en sí misma no tiene valor. El solo hecho de que estemos aquí no quiere decir que nuestras vidas valgan algo. Nosotros decidimos si nuestra estancia en este planeta es privilegio y alegría, o una sentencia de infelicidad y desesperación.

La vida no es aburrida. Sólo hay gente aburrida que mira al mundo a través de cristales empañados y sucios. Muchas personas mueren a los veinticinco y son enterrados a los setenta. Para mí es un misterio que algunas personas vean magia y belleza por doquier, mientras que otras permanezcan inconmovibles.

Independientemente de cuánta belleza y magia hayas disfrutado hasta este momento, puedes disfrutar aún más a partir de hoy. ¡Tú decides!

Andrew Matthews

jueves, 23 de abril de 2009

LA FELICIDAD ES CONTAGIOSA


La felicidad se extiende con facilidad a través de las redes sociales de familiares, amigos y vecinos, aseguran investigadores estadounidenses en un estudio.

Conocer a alguien que sea feliz le da a una persona un 15,3 por ciento más de posibilidades de serlo, según indica un estudio realizado por científicos de la Universidad de Harvard y de la Universidad de California en San Diego.

El amigo feliz de un amigo incrementa tus opciones de alcanzar la felicidad en un 9,8 por ciento e incluso el amigo de la hermana de tu vecino puede darte un 5,6 por ciento de posibilidades, señala el estudio, publicado por British Medical Journal en su página web.

Los investigadores descubrieron que las personas felices que están muy próximas geográficamente eran más efectivas a la hora de contagiar su buen humor. También hallaron que las personas más felices se encontraban en el centro de grandes redes sociales.

Los científicos basaron su conclusión en un estudio de las relaciones de casi 5.000 personas, rastreadas durante décadas.

Los resultados muestran que un amigo feliz que vive dentro de un radio de 0,8 kilómetros te da un 42 por ciento más de posibilidades de ser feliz. Si ese mismo amigo vive a 3,2 kilómetros de ti, su influencia disminuye un 22 por ciento. Los amigos felices que están más alejados no ejercen una influencia significativa.

De modo similar, los hermanos felices te dan un 14 por ciento más de probabilidades de ser feliz, pero sólo si viven a menos de 1,6 kilómetros de ti. Las esposas felices aportan un 8 por ciento si viven bajo tu mismo techo. Los vecinos que viven puerta con puerta y son felices te dan un 34 por ciento más de opciones de ser feliz también, pero este efecto se anula con otros vecinos, incluso si viven en el mismo edificio.

Los científicos concluyeron que la felicidad es como una enfermedad contagiosa.

"Tu estado emocional depende no sólo de las acciones o elecciones que tú haces, sino también de las acciones o elecciones que hacen otros, muchos de los cuales ni siquiera conoces", afirmó el doctor Nicholas A. Christakis, un sociólogo físico y médico de la Universidad de Harvard que es coautor del estudio.

La investigación sigue la tendencia creciente a medir el bienestar como un componente crucial de la salud pública. Los científicos han documentado que las personas que se describen como felices suelen vivir más tiempo, incluso si padecen enfermedades crónicas.



¿Quién no se ha sentido alguna vez contagiado por la felicidad de un amigo, un padre, un hermano?

¿Quién no se alegra por el júbilo ajeno?

¿Y no parece acaso que las penas vienen todas juntas entre conocidos y allegados?

Un estudio que combina la epidemiología y la sociología sugiere que la felicidad es contagiosa, y que las personas con amigos dichosos son más proclives a sentir la felicidad en sus propias carnes.

Para darle base científica a una idea que muchos ya mascaban, investigadores de las universidades de California y San Diego (ambas en EEUU), han utilizado los datos de una de las investigaciones más famosas de la historia de la medicina, el estudio Framingham. Desde 1948, 5.209 ciudadanos de la localidad estadounidense del mismo nombre (y ahora, además, sus hijos y nietos) se someten periódicamente a estudios y análisis para conocer su estado de salud.

Sus conclusiones se han publicado en la revista 'British Medical Journal' (BMJ) y pueden tener implicaciones sanitarias: "Lo más importante es el reconocimiento de que las personas son seres sociales y el bienestar y la salud de un individuo afecta a la de quienes le rodean".

Los autores seleccionaron a 5.124 individuos (a los que se denominó 'egos') y a varios de sus conocidos ('alter'): padres, hermanos, pareja, hijos, vecinos, compañeros de trabajo, amigos (y también amigos de amigos). En total, más de 12.000 individuos que estaban conectados entre sí de alguna manera en la localidad de Framingham entre los años 1971 y 2003, y que constituían entre ellos alrededor de 53.200 vínculos sociales.


Amistades positivas

Para definir la 'felicidad', James Fowler y Nicholas Christakis utilizaron una escala de valores, en la que los participantes tenían que responder a varias cuestiones sobre sus sentimientos en las últimas semanas: "Me siento esperanzado con el futuro", "me siento feliz", "disfruto de la vida", "siento que soy tan bueno como otras personas"... Como muchos de los 'alter' también estaban incluidos en el estudio Framingham no fue difícil obtener sus sensaciones y establecer cómo se distribuía este sentimiento a través de las redes sociales.

Sus análisis demostraron que las personas felices suelen estar vinculadas entre sí (lo mismo que las desdichadas). Una persona tiene un 15% más de probabilidades de sentirse ufana si está conectada con un 'alter' feliz; aunque a medida que la relación se va distanciando (amigos de amigos, vecinos, compañeros de trabajo...) estos porcentajes se van reduciendo al 9,8% o incluso al 5,6% en el caso de conocidos de 'tercera línea' (amigos de amigos de amigos, por ejemplo).

Además, se atreven a decir que hay individuos que viven en el centro mismo de la dicha, mientras que las personas que ocupan la periferia de las relaciones sociales se sienten menos satisfechas. Así, los individuos que son el centro de muchas relaciones tienen más probabilidades de seguir siendo felices en el futuro.

La investigación subraya que la felicidad de cada 'alter' influye directamente en las emociones del 'ego': tener amigos alegres incrementa un 9% las probabilidades de ser feliz en el futuro o convivir con una pareja dichosa equivale a un 8% de felicidad; y, al contrario, rodearse de pesimistas reduce un 7% las emociones positivas.

Los autores, además, sugieren que en el contagio de la felicidad las distancias cuentan. Por ejemplo, vivir a menos de 1,6 kilómetros de distancia de un hermano optimista aumenta un 14% la dosis de felicidad personal, mientras que si residen más alejados, los sentimientos fraternales no parecen tener efecto. Si quien vive a menos de 0,8 kilómetros es un amigo, su dicha incrementa un 42% las probabilidades de felicidad del 'ego'.

Este análisis de la transmisión de sentimientos señala también que las personas del mismo sexo se contagian la felicidad con más facilidad que los contrarios. Quizás por eso, sugieren, el bienestar de amigos o vecinos puede influir más que el de la pareja (en la muestra eran todas heterosexuales).

Influye en la salud
Como ellos mismos subrayan, la felicidad está relacionada con factores tan diversos como la calidad de vida, la satisfacción en el trabajo, las buenas relaciones sociales y familiares... "Y como tal, no es extraño que se vea mermada cuando alguien está enfermo o que la depresión y la ansiedad influyan negativamente en algunas patologías".

En un comentario que publica en la misma revista Andrew Steptoe, de la Fundación Británica del Corazón, reconoce que, a pesar de las pegas metodológicas que se le puedan poner, "el trabajo desata la intrigante hipótesis de que algunos condicionantes psicosociales se pueden transmitir a través de las conexiones sociales. Y esto tiene importantes implicaciones para el diseño de intervenciones eficaces".

Steptoe recuerda que hasta la fecha se ha demostrado que los individuos más felices tienen niveles más bajos de cortisol durante todo el día (relacionado con menos estrés o ansiedad), una respuesta inflamatoria atenuada y una mejor salud cardiovascular.



Dynamic spread of happiness in a large social network:
longitudinal analysis over 20 years in the Framingham Heart Study
British Medical Journal

domingo, 19 de abril de 2009

VEAMOS LO QUE TRAE EL TIEMPO


Había una vez un campesino chino, pobre pero sabio, que trabajaba la tierra duramente con su hijo.

Un día el hijo le dijo:

-¡Padre, qué desgracia! Se nos ha ido el caballo.

-¿Por qué le llamas desgracia? -respondió el padre.

Veremos lo que trae el tiempo...


A los pocos días el caballo regresó, acompañado de otro caballo.

-¡Padre, qué suerte! - exclamó esta vez el muchacho.

Nuestro caballo ha traído otro caballo.

-Por qué le llamas suerte? - repuso el padre.

Veamos qué nos trae el tiempo.


En unos cuantos días más, el muchacho quiso montar el caballo nuevo, y éste, no acostumbrado al jinete, se encabritó y lo arrojó al suelo. El muchacho se quebró una pierna.

-¡Padre, qué desgracia! - exclamó ahora el muchacho.

¡Me he quebrado la pierna!

Y el padre, retomando su experiencia y sabiduría, sentenció:

-¿Por qué le llamas desgracia?

Veamos lo que trae el tiempo!

El muchacho no se convencía de la respuesta sino que gimoteaba en su cama.


Pocos días después pasaron por la aldea los enviados del rey, buscando jóvenes para llevárselos a la guerra.

Vinieron a la casa del anciano, pero como vieron al joven con su pierna entablillada, lo dejaron y siguieron de largo.

El joven comprendió entonces que nunca hay que dar ni la desgracia ni la fortuna como absolutas, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo, para ver si algo es malo o bueno.


La moraleja de este antiguo consejo chino es que "la vida da tantas vueltas, y es tan paradójico su desarrollo, que lo malo se hace bueno, y lo bueno malo.

Lo mejor es esperar siempre el día de mañana, pero sobre todo confiar en Dios, porque todo sucede con un propósito positivo para nuestras vidas.


Antiguo consejo chino


Excelente reflexión para estos tiempos de crisis global, y por supuesto, también para aquellos momentos de crisis individual.

lunes, 13 de abril de 2009

10 LEYES NATURALES DE LA VIDA


Las leyes naturales de la vida, como la ley de la gravedad, son patrones fundamentales de la naturaleza y la vida. Describen las cosas como son en realidad, en oposición a como uno piensa que son o cómo desearía que fueran.

Obedecerlas puede ayudar a las personas a ganar control sobre su vida, mejorar sus relaciones, elevar su productividad personal y experimentar la paz interior.


Ley 1

Se controla la vida al controlar el tiempo



Controlar la vida significa controlar el tiempo, y esto último significa controlar los eventos que ocurren en la vida. El verdadero punto es: ¿qué eventos puedo controlar? Enfocarse en el control de los eventos de la vida constituye toda la diferencia.


Ley 2

Los valores que gobiernan la vida son la base del éxito personal y de la satisfacción



Cada persona vive de acuerdo con un conjunto único de valores rectores. Estos valores son las cosas más importantes para uno. Son representados por las respuestas más claras que es posible dar a tales preguntas: ¿Cuáles son las principales prioridades en mi vida? Y de estas prioridades, ¿cuáles tienen mayor valor?


Ley 3

Cuando las actividades cotidianas reflejan los valores rectores, se experimenta una paz interna



A medida que alguien concentra su tiempo y energía en alcanzar tareas que tienen verdadero significado en la vida, la persona es cada vez más productiva y alcanza una paz interior: una sensación de paz y unidad.


Ley 4

Para alcanzar cualquier meta significativa, es preciso salir de la zona de comodidad



A veces se desarrollan zonas de comodidad mentales, emocionales, sociales o psicológicas. Salir de la zona de comodidad requiere esfuerzo y compromiso.


Ley 5

La planeación diaria aprovecha el tiempo mediante un aumento en el enfoque



El costo es pequeño: sólo diez a quince minutos al día, pero se disfrutarán muchos beneficios a lo largo del día, como tareas definidas con claridad con fechas límite, aumento del enfoque en las tareas más importantes, pasar menos tiempo entre proyectos, y un sentido mayor de logro al final del día.


Ley 6

La conducta es un reflejo de lo que se cree en realidad



La creencia refleja lo que se cree en realidad, y si la conducta no parece reflejar una creencia afirmada de manera consciente, se deberá mirar con cuidado las creencias en conflicto.


Ley 7

Se satisfacen las necesidades cuando las creencias concuerdan con la realidad



¿Cómo es posible decir que una creencia, actitud u opinión sea correcta? Si los resultados de la conducta cumplen con una o más necesidades básicas, quizá se tenga una creencia correcta. A la inversa, si los resultados no cumplen con las necesidades, se podrá estar bastante seguro de que la creencia es incorrecta.


Ley 8

Las conductas negativas son superadas al cambiar las creencias incorrectas


Las creencias incorrectas producirán conductas negativas y de derrota en uno mismo. La conducta negativa muchas veces es resultado de tratar de cumplir las necesidades de la vida con creencias incorrectas o inapropiadas.


Ley 9

La estima de uno mismo debe venir en último término, del interior



Si se cree que el valor propio depende de la aprobación de los demás, es posible que la persona se encuentre actuando en sentido contrario a sus valores más profundos. Sólo cuando se vive de acuerdo con los propios valores se encontrará la estima de uno mismo y la satisfacción que proviene del interior.


Ley 10

Dar más y se tendrá más



Cuando alguien tiene un exceso de algo: riqueza, talento, conocimiento, capacidad, experiencia; se tiene la obligación de compartir ese exceso con los demás, de modo que constituya una diferencia. Si todos nos condujéramos de ese modo, la mayoría de los problemas del mundo se podrían resolver.



Hyrum W. Smith

jueves, 9 de abril de 2009

PELOTAS DE GOLF Y ARENA


Un profesor delante de su clase de filosofía sin decir palabra tomo un frasco grande y vacío de mayonesa y procedió a llenarlo con pelotas de golf. Luego le pregunto a sus estudiantes si el frasco estaba lleno. Los estudiantes estuvieron de acuerdo en decir que si. Así que el profesor tomo una caja llena de canicas y la vació dentro del frasco de mayonesa. Las canicas llenaron los espacios vacíos entre las pelotas de golf.

El profesor volvió a preguntarles a los estudiantes si el frasco estaba lleno y ellos volvieron a decir que si. Luego el profesor tomo una caja con arena y la vació dentro del frasco. Por supuesto, la arena lleno todos los espacios vacíos y el profesor pregunto nuevamente si el frasco estaba lleno. En esta ocasión los estudiantes respondieron con un "si" unánime.

El profesor enseguida agrego 2 tazas de café al contenido del frasco y efectivamente lleno todos los espacios vacíos entre la arena. Los estudiantes reían en esta ocasión. Cuando la risa se apagaba, el profesor dijo: "Quiero que se den cuenta que este frasco representa la vida. Las pelotas de golf son las cosas importantes, como Dios, la familia, los hijos, la salud, los amigos, las cosas que te apasionan. Son cosas que aún si todo lo demás lo perdiéramos y solo estas quedaran, nuestras vidas aun estarían llenas.

Las canicas son las otras cosas que importan, como el trabajo, la casa, el carro, etc. La arena es todo lo demás, las pequeñas cosas." "Si ponemos la arena en el frasco primero, no habría espacio para las canicas ni para la pelotas de golf.

Lo mismo ocurre con la vida. Si gastamos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, nunca tendremos lugar para las cosas realmente importantes.

Presta atención a las cosas que son cruciales para tu felicidad. Juega con tus hijos, tomate tiempo para asistir al doctor, ve con tu pareja a cenar, practica tu deporte o afición favorita. Siempre habrá tiempo para limpiar la casa y reparar la llave del agua. Ocúpate de las pelotas de golf primero, de las cosas que realmente importan. Establece tus prioridades, el resto es solo arena." Uno de los estudiantes levanto la mano y pregunto que representaba el café. El profesor sonrió y dijo: "Que bueno que lo preguntas. Solo es para demostrarles que no importa cuan ocupada tu vida pueda parecer, siempre hay lugar para un par de tazas de café con un amigo".


Nota: en casi todos los sitios de internet en donde se cita esta reflexión se le titula como "Mayonesa y Café" entre otros, pero defitivamente resulta más adecuado el de Pelotas de Golf y Arena, el cual me parece bastante apropiado.

miércoles, 25 de marzo de 2009

PARADOJAS


1.- Paradoja de los Sentimientos y la Lógica:

"El corazón tiene razones que la razón no entiende".


2.- Paradoja de la Ceguera:

"Lo esencial es invisible a los ojos. sólo se ve con el corazón".


3.- Paradoja de la Improvisación:

"La mejor improvisación es la adecuadamente preparada".


4. Paradoja de la Cultura:

"La televisión es una fuente de cultura, cada vez que alguien la enciende me voy a la habitación de al lado a leer un libro".


5.- Paradoja de la Ayuda:

"Si deseas que alguien te haga un trabajo pídeselo a quien esté ocupado; el que está sin hacer nada te dirá que no tiene tiempo".


6.- Paradoja del Dinero:

"Era un hombre tan pobre, tan pobre, tan pobre, que lo único que tenía era dinero".


7.- Paradoja del Tiempo:

"Vete despacio que tengo prisa".


8.- Paradoja de la Tecnología:

"La tecnología nos acerca a los más lejanos y nos distancia de los más próximos".


9.- Paradoja del Sentido:

"No llega antes el que va más rápido sino el que sabe dónde va".


10.- Paradoja de la Felicidad:

"Mientras que objetivamente estamos mejor que nunca, subjetivamente nos encontramos profundamente insatisfechos".


11.- Paradoja de la Sabiduría:

"Quien sabe mucho, escucha; quien sabe poco, habla.
Quien sabe mucho, pregunta; quien sabe poco, sentencia".


12.- Paradoja de la Generosidad:

"Cuanto más damos, más recibimos".


13.- Paradoja del Conocimiento:

"El hombre busca respuestas y encuentra preguntas".


14.- Paradoja del Humor:

"La risa es una cosa demasiado seria".


15.- Paradoja de lo Cotidiano:

"Lo más pequeño es lo más grande".


16.- Paradoja del Silencio:

"El silencio es el grito más fuerte".


17.- Paradoja del Expertise:

"No hay nada peor que un experto para evitar el progreso en un campo".


18.- Paradoja de la Riqueza:

"No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita".


19.- Paradoja del Cariño:

"Quien te quiere te hará sufrir".


20.- Paradoja del Disfrute:

"Sufrimos demasiado por lo poco que nos falta y gozamos poco de lo mucho que tenemos".



La recopilación de estas paradojas se le atribuye a Mario Vargas Llosa.