
Es evidente que Dios me concedió un destino obscuro.
Ni siquiera cruel.
Simplemente obscuro.
Es evidente que me concedió una tregua.
Al principio, me resistí a creer que eso pudiera ser la felicidad.
Me resistí con todas mis fuerzas, después me di por vencido y lo creí.
Pero no era la felicidad, era sólo una tregua.
Ahora estoy otra vez metido en mi destino.
Y es más obscuro que antes, mucho más.
Mario Benedetti.
Obviamente Martin Santome no es más que un tipo equis y Laura Avellaneda es una especie de Ángel, un ser especial que apareció en su vida, proveyendolo a él, de una luz que creia ya jamás volver a experimentar... Sólo que ella murió y la tregua concluyó.
A todos la vida nos da 1 ó 2 ó 3 treguas en toda nuestra existencia, tregua que tarde o temprano termina... no con un final tan drastico como en esta maravillosa novela, todos somos alguna vez 1 tipo x que encuentra un ángel iluminando su camino, asi que sólo queda disfrutar el momento, porque uno nunca sabe, quiza tan solo sea una tregua.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario